1.1. Evolución histórica de la organización político-administrativa
La organización político-administrativa actual es producto de un proceso histórico en el que la división del territorio ha experimentado numerosas modificaciones:
- La Antigüedad: Los romanos (s. III a.C.- V d.C.) fueron los primeros en crear una organización administrativa en provincias. Con los visigodos (s. V-VIII) se creó por primera vez un Estado independiente y unificado, con capital en Toledo. Estos mantuvieron las provincias romanas, pero su unidad territorial básica fue el ducado.
- Edad Media: Los musulmanes organizaron el territorio en coras (provincias), mientras que los cristianos, en su avance conquistador, desarrollaron sistemas político-administrativos que son el origen de la diferenciación regional actual. En el s. XIII existían en la península cinco grandes reinos: Portugal, Castilla y León, la Corona de Aragón, Navarra y Granada.
- Edad Moderna: Los Reyes Católicos unificaron dinásticamente los territorios en el s. XV, aunque cada reino mantenía sus propias estructuras. Los Austrias mantuvieron este tipo de monarquía, mientras que los Borbones (s. XVIII) centralizaron y uniformizaron con los Decretos de Nueva Planta, suprimiendo las instituciones de la Corona de Aragón e implantando el modelo castellano.
- Edad Contemporánea: En el s. XIX, Javier de Burgos realizó una división provincial en 1833, casi idéntica a la actual. Tras la I República y la Restauración borbónica, surgieron movimientos regionalistas que evolucionaron a nacionalismos en Cataluña, País Vasco y Galicia. La II República reconoció el derecho de autonomía, pero el Franquismo impuso un Estado centralizado. Tras la democracia, se estableció un Estado descentralizado.
1.2. La organización actual
El actual Estado autonómico se basa en lo que indica el artículo 2 de la Constitución española de 1978, que declara la unidad indisoluble de la nación española, garantizando el derecho de autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre ellas. Este artículo está desarrollado en el Título VIII «De la Organización Territorial del Estado».
Tras los Pactos Autonómicos de 1981 y 1992, España se vertebra en 17 comunidades autónomas, incluyendo una comunidad foral, y dos ciudades autónomas. Cada comunidad autónoma está formada por una o varias provincias hasta un total de 50 en todo el territorio nacional. A su vez cada provincia está dividida en un número variable de municipios que en toda España superan los 8.116. Los municipios son las entidades territoriales básicas en la organización territorial de España.
El modelo actual es un Estado descentralizado, con tres niveles de gobierno:
- El municipio: Unidad territorial básica, gestionada por el ayuntamiento.
- La provincia: Agrupa municipios y coordina servicios provinciales, administrada por la diputación.
- La comunidad autónoma: Formada por provincias o territorios históricos, con autonomía legislativa y de gobierno en ciertas competencias.
Las 17 comunidades: Andalucía, Aragón, Islas Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla- La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Comunidad de Madrid, Comunidad Foral de Navarra, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia, País Vasco, Principado de Asturias, Región de Murcia y La Rioja. A estas se añaden Ceuta y Melilla.
- Asamblea Legislativa o Parlamento autonómico, elegido por sufragio universal.
- Gobierno autonómico, con poderes ejecutivos, con un presidente/a y Consejerías que llevan las diversas áreas de gobierno.
- Tribunal Superior de Justicia.







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